02 junio 2011

PRESENTADA EN SOCIEDAD



Una amplia falda cubría 
sus torneadas piernas,
no dejándolas visibles
a ávidos y perniciosos ojos.

Solo las puntas de unos lindos zapatos
eran los delatadores 
de que la dueña poseyera
unos pies graciosamente diminutos.

Pues su estatura rondaría
el metro sesenta, 
algo usual en las mujeres
de la época.

Una amplia cinta se ceñía bajo su pecho,
reposando la lazada
sobre la parte trasera
de la vaporosa falda.

El cuerpo estaba adornado
con finos bordados 
de color dorado,
como si tal fuera realizado en oro.

Sus mangas parecían unos lindos globos,
dando así un aire de total elegancia,
armonizando con unos satinados
guantes hasta el codo.

Para dar punto final a tan dulce visión,
un lindo sombrerito de visera
ajustado con una cinta bajo el mentón,
donde unos bucles oscuros sobresalían.

El caso es que ya estaba lista
para que fueran a recogerla,
a no tardar sería presentada
en sociedad, pues ya tenía la edad.

Ello quería decir que cualquiera
la podría pretender,
esperaba que el que osara tal pretensión
fuera de su entero agrado.

Nada hay nada como un amor correspondido,
donde dos fuegos se aúnan
para conformar una gran hoguera
y así calentar el hogar común.

¿Qué le depararía el futuro?
Era algo que hasta aquel instante
nunca se había parado pensar,
pero que ahora le martilleaba las sienes.

Toda señorita soñaba con un galán
que la quisiera y protegiera
el resto de su vida,
que fuera o no adinerado era lo de menos.

Era algo que por de pronto no importaba,
pues las mentes románticas
no conciben forzosamente que el amor
y el dinero vayan de la mano.

Llegaba el deseado momento,
se oyó un carruaje llegar,
al instante la avisaron de ello,
ya no había marcha atrás.


(KANET)





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