02 enero 2011

EL SOL Y LA LUNA


El sol y la luna,

en la sobremesa,
apenas se miran,
nunca se abrazan
ni, menos, se besan;
incluso, a veces, parece
que distantes se muestran.

Sólo veo sus caras,
y el sol y la luna
parecen distantes
en la sobremesa
pero a mí no me engañan,
bajo la mesa…
nunca veo sus manos
ni, menos, sus piernas,
que las tienen, seguro,
y seguro que largas.

¡¿Y dónde estará mi luna
cuando a mí no me besa?!
¿a quién besará esa tuna
en las noches oscuras?,
¿qué sueño alumbrará mi vela,
¿qué cama cubrirá mi prenda?.

Ayer, cuando el otro se iba,
me pareció verla
asomada a los montes
con la mirada perdida
al final de los mares.

Es que apenas coinciden
por sus tareas
y por esos turnos de noche
de la luna enfermera,
que al sol no le gustan
porque solo se acuesta,
y sólo se cabrea.
¡Oh!, si éste se entera
que su luna me vela…

¡Qué vida más dura,
de noches curtida,
la del amante de luna!..
todo el día esperando
a que el otro se aleje
y apague su fuego
al final de los mares.









(JON24)




**Siguiendo el camino de una estrella luminosa, donde el último de sus destellos es aprovechado para que el siguiente no se pierda en la oscuridad de la noche.
Respuestas intercambiadas entre Jon24 y Vicky, únicos responsables de estas bellas aportaciones en este lugar donde las letras se unen con el sentimiento, a veces susurrado y a veces gritado a los cuatro vientos, gracias amigos míos.**

(KANET)





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