08 diciembre 2010

MI SOL NORTEÑO


Un tímido sol aparece en el horizonte,
anunciando un nuevo día,
sus primeros rayos me acarician levemente el rostro
cuando ya levantada en tempranas horas intento absorberlos.
Pura energía, necesito de ella para empezar el día,
no podría de otra manera.
No podría vivir en otro país o ni tan siquiera en otra zona,
necesito mi dosis diaria del sol.
Él me ilumina, no solo el día si no el alma,
dándome el placer de vivir y seguir adelante.
Sin él mis días se vuelven oscuros y tristes,
me cambia el carácter, el ánimo,
mi centro se tambalea,
dejo de ser yo.
Necesito tanto al sol, como te necesito a ti,
mi ángel benefactor, el que alimenta mi alma,
el que la llena de bienestar diario,
el que me cobija bajo sus alas,
el que me da aliento para seguir luchando
por mis sueños, el que no deja que decaiga,
que me hace fuerte ante cualquier adversidad,
como ese sol radiante de cada una de mis mañanas,
eso eres tú para mi, mi sol norteño.
Ya te mostré una nueva frase sacada de una canción,
te lo dije ese día y te lo repito ahora,
... Un día es un siglo sin ti ...


(KANET)

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