07 septiembre 2010

OJITOS COLOR AVELLANA


Acuérdate de aquel lugar,
donde solo existíamos tu y yo,
el mar, sus acantilados, sus calas,
bañadas dulcemente por las olas.

El viento te despeinaba,
te hacía entrecerrar tus ojitos color avellana,
hacía que una leve sonrisa se te escapara,
la cual recogía yo con destreza.

El final del día estaba cerca,
sabíamos que teníamos que partir,
más yo te retenía una vez más,
cuan idílico era todo en aquel entonces.

Tu tez morena por las horas bajo el sol,
en esos días mas brillante que nunca,
como si él también estuviera feliz de tenerte,
en esta lejana tierra mediterránea.

Todo te quería mostrar,
todo quería que retuvieras en ti,
más yo lo único que quería retener,
no era tu cara, ni tu sonrisa, ni tu mirada.

Yo lo único que quería era tu ser,
algo a lo que no tengo derecho,
algo que no puedo pedirte ni debo,
bien lo sabes que es imposible.

También lo sé yo, aunque lo grite a los cuatro vientos,
como si para cerciorarme de que eso es así,
más mi interior me dice, que siempre añoraré,
tu cara, tu sonrisa y tu mirada.

En mi memoria retendré la visión de esa tarde de verano,
viendo brillar tus ojitos color avellana,
donde juntos los dos nos reíamos felices,
al compartir esos instantes que robamos al tiempo.

Un tiempo que para nosotros fue dichoso,
lejos de preocupaciones y desgracias,
donde no había engaños ni envidias,
donde la felicidad del uno y del otro, era lo único que importaba.


(KANET)





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