25 noviembre 2012

BESARÉ TU MUERTE




El mismísimo yo, el sólo deseo de servirte
con todo lo que tú me has dado, qué decir
así contigo, en mi siervo quiero convertirte
pero yo jamás por nuestro pacto quiero maldecirte.

Sobre mi corona tus latidos lúgubres de amor,
siento que las locuras que inventas es tu salvación,
y que hacemos aquí si te has llevado mi dolor,
seguirás viva en mi recuerdo hasta mi propia redención.

A quien puedes mentir si yo seré siempre tu guía,
tu alma yacerá siempre entre mis brazos fríos,
no te abandonaré, tu calmaste mi sed, mi sequía
en tu camino, mis ojos serán tu luz como grandes lirios,
tu me distes las alas, mi poder ya nuestra alma lo sabía.

Mal gloria, amores infelices que con la muerte se es feliz,
no estrujaré tu vida, ¿después de mi quién llora tu partida?
Iré pregonando por las calles tu nombre,
arrastrándome como lombriz, yo y tú,
siempre sin pena ni glorias en este infierno sin salida.

No vayas a quitar tus ojos del camino, es muy siniestro,
dejarás tus huellas para no perderme contigo,
quien conoce sus secretos sabe que el mejor fue el nuestro,
llora, pero jamás riegues tus lágrimas porque yo las bebo contigo,
mejor deja extender mis alas para que podamos volar muy alto
y así llegar del Infierno a la Gloria y tener ahí a Dios como testigo.

¡Ah, qué delicia!, cuando he saboreado tu silencio y tu callado beso
esto no es sufrimiento, esto no es lo que se lleva el viento,
es lo que misteriosamente se siente en un mundo sin rezo,
yo ya abandoné mis alas, no sé cuando fue, porque hoy no las siento,
si tropiezo el dolor sube y se apaga en su propio lastimoso verso,
vida, tiempo para querer y morir cuando nos acosa el sentimiento.

(JOSÉ RENATO)





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