29 noviembre 2011

EL COLOR DE NUESTRO AMOR


Al alcance de un romance,  
yo pondré mis sentimientos,
y en la tarde que me arde, 
soplará sereno el viento.
Tú sabrás con simples letras, 
plenitud de lo que siento,       
las canciones de emociones, 
que por ti estoy componiendo.
Tan hermosa , mi diosa, 
como blancos crisantemos, 
como el jazmín de un jardín 
desprendiendo aroma eterno.
Me suspira el corazón,             
si tu alma queda lejos             
de mi esencia y mi presencia, 
del exceso de tus besos.
Me suspira la razón,              
por los vuelos de los cielos,     
si presume tu perfume,            
al estar cerca tu cuerpo.
Llevan trajes los tatuajes        
de mi corazón abierto,        
pues grabada tu mirada            
se quedó prendida en fuego,  
los adornos que reclaman,    
que no acabe este momento,   
de mirarte y de adorarte,           
más allá de cualquier tiempo.
Me suspira hasta la piel        
que me vibra de recuerdos,    
por esquinas que iluminan, 
sentimientos tan sinceros.
Con tu cura de dulzura, 
conquistaste mi universo          
y clavando tu bandera 
expulsaste cualquier miedo,   
de la calma de mi alma,          
del suspiro de mi pecho.
Elegancia es tu fragancia,      
un olor que nace nuevo; 
madreselvas misceláneas      
con los vientos del espliego.
El color de nuestro amor,        
es la luz pintada en verso, 
blancas montañas nevadas 
donde el río se hace céfiro       
y se esparce por el aire,            
y dibuja un bello lienzo.
El contacto de tu tacto          
son las notas de un bolero; 
cuando siento en mí tus manos, 
huracanes de sosiego, 
estremecen a mi ser, 
tranquilizan a mis nervios.
El sentido del oído,             
junto a ti se siente pleno, 
corazón pone tu voz 
penetrando en mi silencio,        
y me hablas con palabras       
sin sentido que yo entiendo,      
en sonidos de azahar,        
dando vida a mi argumento.
Un sabor tiene tu piel            
que es mi éxtasis perpetuo;    
más que aire y más que agua, 
me alimento de tu aliento,     
que me empuja a ser mejor 
cada tramo del sendero.
El color de tu sabor              
toca música y festejos,             
y tus ojos podrán ver               
luz del sol en pleno invierno. 
Si te duermes en mis brazos, 
sembraré yo tu desierto
del azul de tus ojitos
mientras crecen mis anhelos 
de abrazarte con el arte
de tocar tu pelo negro.
Sentimientos y sentidos,
en sincero ofrecimiento,
a la que siempre será
reina y dueña de mis sueños.


(THANTALAS)


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