03 noviembre 2013

Versos personales.


Otro poema estúpido de pena y dolor.
Ayer dije que no tenía tiempo
para extrañarte como los que aman,
y en seis horas te he extrañado
lo que no extrañé en treinta y cuatro años,
con la fuerza del mundo de los enamorados.
La calma de la noche volvió a traer el tiempo
que me lleva faltando desde julio.
Esta es la mierda más personal que escribiré.
Aquí y ahora busco desahogo
y no puedo gritar
porque no sirve para nada.
Y lo peor de todo no es que duela,
lo peor es que te ha dolido.
Hoy me pregunto cuánto pude hacer,
he olvidado que el tiempo volaba entre los dedos
y el pasado volaba sobre todas las cosas.
El amanecer calmo de la fotografía
guarda un anochecer de insomnio gris
pensando en tus ojitos claros,
tu porte de sultana
y en los muchos kilómetros andados
con latidos de amor.
La canción de la radio habla de empezar de cero,
a las tardes del parque y sus bancos en otoño,
los baños de la playa que no se han repetido,
a los regalos porque sí
y a todo lo que ahora no es posible.
Y sé que si lo fuera,
volvería a dejarte para luego,
no mereces pagar por mis errores.
Pretendo compartir el desahogo
con la esperanza vana de que tú no lo leas
y con la esperanza más vana
de que me sirva de algo.
Expulsada la tinta de amargura,
el dolor sube y mezcla en la humedad de mis ojos
perdidos sin oxígeno y calma que no llega.


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