17 febrero 2011

ENTRE CLAROSCUROS

En las últimas horas del día,
cuando todo parece dormirse,
reposar del fatigoso día,
y donde la luz solo alcanza unos pocos metros.

Entre claroscuros
se percibe la serenidad
de una apacible noche,
solo rota por el ulular de los ansiosos perros.


Entonces se pone en marcha
la maquinaria de Pirena,
todo un ritual
de ensamblajes y arreglos.

Una carrera nocturna
en esos bellos entornos,
vista bajo la centelleante
luz del casco de cada musher.


Circuitos trazados en el día,
para deslizarse en la noche,
alcanzar cotas de casi 2500mts
entre arboledas y pendientes.

Arduo trabajo para alcanzar esas cotas,
fatigoso para todos, musher y perros,
donde en las bajadas
las velocidades son de vértigo.


Rozando peligrosos barrancos,
curvas a una velocidad impensable,
rayando la temeridad
con el pretexto de arañar segundos.

El intenso frío, la gélida ventisca,
la sensación de extremo frío,
es una bendición en estos
calurosos días para los perros.


El estar bajo cero beneficia el tiro,
sea de la cantidad que sea,
pues de todos es sabido
que es donde mejor se manejan los perros.

Para el hombre es una dura prueba,
tiene que lidiar con el manejo
del trineo con la escasa luz de su casco,
y la poca extra que aporta la organización.

Que mejor recompensa
después de la dura prueba
que calentarse por dentro
y por fuera, al calor de una buena fogata
y un vasito de ron.





(KANET)






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